jueves, 25 de noviembre de 2010

Shintaro Kago - Oneshots (en Español)

   Quien no sepa lo que es el Ero Guro o aún tenga dudas al respecto, las aclarará completamente al conocer la obra de Shintaro Kago. La mezcla perfecta entre lo erótico y lo grotesco, condimentado con su inconfundible ironía y humor bizzarro.





Abstracción




Blow Up




Discos




Génesis




Harakiri




Punturas







La Sonrisa del Vampiro (en Español)

    De la mano del controversial mangaka Suehiro Maruo nos llega esta connotada obra, plagada de un lenguaje visual siniestro, terrorífico y perverso.
   La Sonrisa del Vampiro, trata sobre aquellos que han muerto y no han querido dejar este mundo, regresando a la vida condenados a alimentarse de sangre humana. Trata sobre un mundo decadente en el que al parecer la única forma de sobrevivir es siéndolo aún más. En tan sólo dos tomos, el autor nos invita a adentrarnos en un mundo corrompido y depravado, presentándonos la historia de una pareja de jóvenes vampiros, cómo se conocieron, cómo se convirtieron y qué harán para sobrevivir...



La Sonrisa del Vampiro




La Sonrisa del Vampiro 2: Paraíso










lunes, 8 de noviembre de 2010

Syunikiss



Resiste... vas a estar bien... Alguien... que nos ayude...


Ah... las palabras que te repetías a ti misma en tus últimos momentos, fueron las palabras que yo grité.
¿Fue mi plegaria recibida? Justo frente a mis ojos yace un vívido recuerdo de ti.
Ah... las palabras que te repetías a ti misma son palabras finales que nadie debería conocer.
Estaba muriendo, te abracé y tracé el perfil de tu rostro con mis temblorosos dedos.

Ah... al señor en el cielo, quien concedió mis deseos, 
tengo un deseo más... "Devuélvele su corazón".

Observas el cielo con ojos sin vida, 
como si te estuvieras preguntando el lugar al que debes ir.

Ah... al señor del cielo, quien concedio mis deseos, 
tengo un deseo más... "Devuélvele su corazón".

Ah... al señor del cielo, quien concedio mis deseos, 
concédeme un último deseo... "Déjala descansar en paz".

Con fríos dedos tracé el camino de las lágrimas en tu mejilla.
Con voz estremecida, repetí... "Vuelve al cielo".



Malice Mizer



miércoles, 3 de noviembre de 2010

Aparición Urbana

¿Surgió de bajo tierra?
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos,
herido,
malherido,
inmóvil,
en silencio,
hincado ante la tarde,
ante lo inevitable,
las venas adheridas
al espanto,
al asfalto,
con sus crenchas caídas,
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo,
casi azul de tan blanco.

Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel.


Oliverio Girondo

sábado, 23 de octubre de 2010

It's Just a Ride



El mundo es como un paseo en un parque de diversiones.
Y cuando decides subirte, piensas que es real, porque así de poderosas son nuestras mentes.
Y el paseo va arriba y abajo, da vueltas y vueltas. Tiene emociones y escalofríos y colores brillantes, y es muy ruidoso y es muy divertido, por un tiempo.
Algunos han estado en el paseo por un largo tiempo y se empiezan a preguntar: "¿Ésto es real o es sólo un paseo?". Y otros se acuerdan y vuelven y dicen: "Hey, no te preocupes, no tengas miedo, nunca, porque... es sólo un paseo". Y nosotros... matamos a esa gente.
"Callenló!", "Hemos invertido mucho en este paseo. Callenló. Miren mis arrugas se preocupación", "Miren mi gran cuenta bancaria y mi familia. Ésto tiene que ser real".
Es sólo un paseo. Pero siempre matamos a esos buenos tipos que intentan decírnoslo, ¿alguna vez lo notaron?.
Y dejamos que los demonios corran libres.
Pero no importa, porque, es sólo un paseo.
Y podemos cambiarlo cuando queramos.
Es sólo una elección. Sin esfuerzo, ni trabajo, ni empleos, sin ahorrar dinero.
Una elección, ahora mismo, entre el miedo y el amor.
Los ojos del miedo quieren que pongas cerraduras más grandes en tus puertas, que compres armas y te encierres. Los ojos del amor, en vez, nos ven a todos como uno.
Ésto es lo que podemos hacer para cambiar el mundo, ahora, para un mejor paseo: Tomar todo el dinero que gastamos en armas y defensa cada año, y en vez, emplearlo para alimentar, vestir y educar a los pobres del mundo, lo cual nos sería compensado muchas veces. Ni un solo ser humano excluido.
Y podríamos explorar el espacio juntos, por dentro y por fuera, por siempre, en paz!

Es sólo un paseo... es sólo un paseo...



Bill Hicks

viernes, 22 de octubre de 2010

A la Estrella Nocturna

¡Tú, ángel rubio de la noche,
ahora, mientras el sol descansa en las montañas, enciende
tu brillante tea de amor! ¡Ponte la radiante corona
y sonríe a nuestro lecho nocturno!
Sonríe a nuestros amores y, mientras corres los
azules cortinajes del cielo, siembra tu rocío plateado
sobre todas las flores que cierran sus dulces ojos
al oportuno sueño. Que tu viento occidental duerma en
el lago. Di el silencio con el fulgor de tus ojos
y lava el polvo con plata. Presto, prestísimo,
te retiras; y entonces ladra, rabioso, por doquier el lobo
y el león echa fuego por los ojos en la oscura selva.
La lana de nuestras majadas se cubre con
tu sacro rocío; protégelas con tu favor.




William Blake

martes, 19 de octubre de 2010

viernes, 8 de octubre de 2010

Sin Título 3




Mira la luna sonriéndo en el ojo del ave que habita en el río.
Huele la hierba reseca del monte cruzando ese valle sombrío.
Siente el susurro del viento cantando en tu pelo esas noches de frío.
Aprecia el momento inminente que llega a tu mente en tu hora de muerte.




Angge Le Bon



jueves, 7 de octubre de 2010

I Was a Teenage Terrorist

   "Yo siempre supe que haría algo ... horrible. Mi poesía adolescente estuvo llena de la rabia amarga. Tomos atroces que celebran parricidio, matricidio y asesinato. Mi primera performance, a los 14, fue en la sala de estar de alguien en Upstate New York. Me invitaron a leer en una fiesta de Acid lanzada por músicos a entradas de Buffalo. Arreglé alguna excusa para aplacar a mis padres, salté sobre el autobús con un bolso lleno de cuadernos y fuí recogida en el Greyhound Station por un guitarrista que esperaba organizar una versión suburbana de la Factory de Warhol. La fiesta estaba en llena de swing. Luces psicodélicas bañaron el cuarto de púrpura, rosado y azul. Alguien enchufó una guitarra. Rejilla, zumbidos repetitivos rizando en regeneración. Alguien más comenzó un embotado enorme sobre los tambores. Agarré el micrófono y comencé a maullar poemas de mis cuadernos andrajosos. Algo sobre matar a tus padres. Era 1973. La terrorista adolecente había sido liberada."


Lydia Lunch





1978 - Teenage Jesus and The Jerks - Orphans b/w Less of Me






Tracklist:
01. Orphans
02. Less Of Me





1979 - Teenage Jesus and The Jerks - Baby Doll






Tracklist:
01. Baby Doll
02. Freud In Flop
03. Race Mixing





1979 - Pre-Teenage Jesus and The Jerks






Tracklist:
01. The Closet
02. Less Of Me
03. My Eyes





1995 - Teenage Jesus and The Jerks - Everything






Tracklist:
01. Red Alert
02. Orphans
03. The Closet
04. Burning Rubber
05. I Woke Up Dreaming
06. Freud In Flop
07. Baby Doll
08. Race Mixing
09. Crown Of Thorns
10. My Eyes
11. Less Of Me
12. Red Alert (Mk. II)





2008 - Teenage Jesus and The Jersks & Beirut Slump - Shut up and Bleed








Tracklist:
01. Red Alert
02. Orphans
03. Burning Rubber
04. The Closet
05. Less Of Me
06. Freud In Flop
07. I Woke Up Dreaming
08. See Pretty (Beirut Slump)
09. Baby Doll
10. Race Mixing
11. Crown Of Thorns
12. Staircase (Beirut Slump)
13. Less Of Me
14. Tornado Warnings (Beirut Slump)
15. My Eyes
16. Case #14 (Beirut Slump)
17. Red Alert
18. I Am The Lord Jesus (Beirut Slump)
19. Sidewalk (Beirut Slump)
20. Burning Rubber
21. Try Me (Beirut Slump)
22. The Closet
23. Eliminate By Night
24. I Wok Up Dreaming
25. Roll Your Thunder
26. No Morality
27. G-I Blue (Beirut Slump)
28. Popularity Is So Boring
29. Red Alert





2009 - Teenage Jesus and the Jerks - Williamsburg Music Hall 2009







Tracklist:
01. Red Alert
02. Less Of Me
03. The Closet
04. Crown Of Thorns
05. Burning Rubber
06. Eliminate By Night
07. Freud In Flop
08. I Woke Up Dreaming
09. Race Mixing
10. Baby Doll
11. Orphans












Teenage Jesus & The Jerks - I Woke Up Dreaming



miércoles, 22 de septiembre de 2010

Justine

   A la hora dicha el teléfono suena. Él descuelga y la vocesita pregunta:


- Me escuchas?
- Te escucho -  responde el hombre.
- Bueno, tengo 11 años, me llamo Justine, soy una chica. Estoy sola en mi casa. 
   No tengo hermana, pero tengo dos hermanos grandes, un gato y muñecas. Mi papá se fué, mi mamá me dijo que está enfermo, actualmente está en una clínica para drogadictos. Lo están curando para que no siga consumiendo drogas, porque él consumía mucho y se notaba siempre, inclusive cuando venía a recogerme al colegio, yo me escondía para que no me vieran con él,  tenía verguenza. Tenía la impresión de que dormía todo el tiempo, hasta cuando caminaba.
   Mi mamá trabaja todas las noches, no la veo nunca porque durante el día ella duerme.
   Es bailarina, mi mamá, baila para los hombres sentados frente a ella, la quieren mucho porque le aplauden siempre; ella me ha dicho éso.
  Pero yo estoy sola en la noche y me aburro, me aburro y me aburro...

   En éste momento, la niña  deja de hablar, ella había contado todo de corrido, rápidamente, sin emoción, casi como si recitara un poema frente a su maestra del colégio.
   El hombre había escuchado todo en silencio.
   Hubo durante un momento este lindo silencio, cada uno de ellos escuchaba del otro el débil ruido de su respiración en el auricular del teléfono.

   Y luego el hombre pregunta:

-¿Pero qué haces sola en la noche cuando te aburres? ¿y tus hermanos, no se ocupan de ti?
- No, nadie se ocupa de mi, yo hago lo que quiero. - hago lo que quiero, dice Justine casi irritada, rompiendo el tono de su pequeña voz - Cuando mis hermanos van a dormir, voy a la habitación de mi madre, abro sus cajones y sus armarios y busco dentro. También me maquillo el rostro como ella y me visto como ella, con sus vestimentas de señora, me pongo un brasier, sabes que ahora ya me están creciendo los pechos  y después fumo cigarrillos, me gusta mucho porque, en el filtro, se quedan las  huellas de mis labios rojos, me gusta eso. Luego me acuesto en la gran cama con Lulú, es mi gato gordo, es de color gris pero no lo quiero porque duerme  todo el tiempo...

   El hombre se imaginaba entonces a esta niña en la cama, maquillada torpemente con un brasier muy grande para ella y...
   Y Justine se pone a susurrar, a hablar bajo en el teléfono...
   Y luego... ella cuelga.
   Y derrepente... - ¡¿Qué...aló, aló?! -

   Al día siguiente, a la hora dicha, el teléfono suena y él descuelga y la linda vocesita pregunta:

- Me escuchas?
El hombre responde:
-  Si te escucho, Justine.
   Esta noche la niña parecia fastidiada , tal vez un poco triste también.
- Bueno, ya no quiero ir más al colegio, no quiero ir más; no tengo ganas, no me gusta nadie ahí, todos son unos cojudos e idiotas, ya no tengo más ganas, se acabó, ya no iré más.
- ¿Pero por qué, ha pasado algo malo hoy dia? - pregunta el hombre.
- No, no ha pasado nada, nada en absoluto, como de costumbre, no pasa nunca nada y me aburro, eso es todo. Allí espero todo el día, y no sucede nada. Espero que el colegio comienze para que se acabe más rápido, pero los días son demasiado largos y nunca acaban. Espero que me llamen al pizarrón pero nunca me llaman. Espero que los muchachos me besen durante el recreo pero no lo hacen o tal vez no saben. Yo espero que me cuenten cosas imposibles pero me enseñan cosas estúpidas.
   Eso es todo, espero allí para nada, todo el día porque no sucede nada y no me gusta que no pase nada, no me gusta ésto, tengo la impresión de que no existo. Ya no iré más.
- Pero, tú no puedes dejar de ir al colegio, Justine, necesitas aún aprender, tú eres como todas las niñas y los niños de tu edad, eres aún muy pequeña - dice el hombre, inquieto - ¿y qué vas a hacer entonces si ya no vas?
- Iré a quemar todas mis muñecas en un campo grande de trigo, éso es lo que voy a hacer - dice ella casi amenazante - Oh ¡mejor no, las haré asar en el horno de la cocina, sí! éso es, las amarraré a las cuatro encima del quemador, después de haberlas desnudado, y luego prenderé el horno, lo pondré a 250º y las veré a través del vidrio, miraré como sufren, ¡oh sí! éso me va gustar,  también ahi pondré a Lulú, al mismo tiémpo, a él también lo amarraré al horno y se quemará también. Eso es lo que haré, será más divertido que el colegio, eso es seguro, bueno, ¡chau!

   Y ella cuelga.

   La niña dijo de nuevo todo tan natural, pero con una voz más excitada y el hombre la había escuchado, como siempre. Al día siguiente, como el día anterior, a la hora dicha, él se acerca al teléfono y espera que timbre.


- Sabes, la única persona que quiero después de mi papá, es mi abuelo, pero él está enfermo también, él está siempre sentado en un sillón, todo el día, está frente a la ventana y observa los pinos del jardín. Pareciera que tratara de hacer algo, se diría que trata de soñar... Tal vez piensa en alguien, pero nadie lo sabe ,porque ya no habla, pero yo se su secreto, yo soy la única que sabe en quién piensa, eso se ve en sus ojos, mi abuela está muerta, entonces... entonces a veces, voy a verle y me siento en sus rodillas y le hago cariño, le digo que lo quiero mucho, es más yo me pongo a propósito un vestido ese día porque yo sé que a él le gusta eso, yo separo un poco las piernas y él me toca debajo, después se duerme. Eso le gusta a mi abuelo, estoy segura, soy feliz esos días y lloro...
   Porque sabes, me siento inútil, ya no tengo  papá, mi mamá está ausente todo el tiempo y a mis hermanos no les importo, entonces me siento inútil, para la vida...

   Y como el día anterior,hubo un silencio, como los demás días hubo un ruido ligero, el aliento dulce de dos respiraciones.


- ¿Me escuchas siempre señor? - pregunta una vocesita al borde de las lágrimas.
- Si te escucho, Justine... - pareciera que él también estaba al borde de las lágrimas.
- Sabes, ¡eh! Mis padres se han separado.

   Y como ayer, ella cuelga, súbitamente.

   Cuando el teléfono timbra al día siguiente, el hombre estaba sentado en el pasadizo, como los otros días. Él había apagado la luz en el apartamento, estaba prácticamente en la oscuridad, que convenía a esta conversación. El tenía unos cuarenta años, tal vez un poco menos, no tenía anillo en el dedo. Estaba vestido simplemente  con un calzoncillo blanco muy grande para él. Él trataría sin duda, como los otras días, de imaginar el rostro, cuerpo, estilo que podría relacionarse con esta voz de niña, esta voz de noche, la voz de Justine.

- Después que mi  papá se fue al hospital, mi mamá va con otros papás... ella hace el amor con ellos, eso pasa siempre los domingos, yo les he visto. Están desnudos en la cama no paran de tocarse y de acariciarse, mi mamá grita con frecuencia, a mi me parece gracioso mirarlos, me escondo detrás de la puerta y veo todo, ellos no me ven, además no les interesa que yo esté ahí o no, ellos creen que duermo en mi habitación.

   La voz casi quebrada, el hombre en la oscuridad pregunta:


- ¿Y tus hermanos, qué piensan de todo ésto?
- ¿Mis dos hermanos mayores? No les importa tampoco, ellos hacen la guerra con las hormigas - responde la niña - Ellos bombardean con fuego a todas las hormigas que hay en el jardín y se queman vivas frente a nuestros ojos, les debe doler mucho porque se retuercen, a mi me gusta mirar éso.
   Mis dos hermanos hacen éso, con botellas vacías de leche, de plástico. Lo ponen al final de un bastón de madera y le prenden fuego. Después hay millares de gotas de fuego que caen sobre las hormigas. Mis dos hermanos dicen que es como en Vietnam, los bombardeos en Napalm, es la guerra contra las hormigas. Cuando ellas reciben la lluvia de fuego, corren por todos los lados, tratan de escapar, pero es imposible; mis hermanos son los más fuertes. Pero es una pena que no se les pueda oír gritar a las hormigas, porque les debe doler mucho. ¿Tu sabes si gritan las hormigas? A mí me gustaría escucharles gritar.
- Sí, sí gritan las hormigas, Justine, pero son tan pequeñas que no puedes escucharles, ¡es una pena!
- Oh sí es una pena.

Luego susurrandole ella le dice de nuevo:


-  Tengo ganas de acostarme contigo, tengo ganas de hacer el amor contigo también, como mamá y los otros, tengo ganas de estar desnudos los dos, que me acaricies y me toques que tengas placer como mamá, sí, tengo ganas de éso, tengo ganas de darte placer. Te amo y de todos modos, cuando me disfrazo como mamá, me masturbo pensando en tí.
- ¿ Tu te haces qué cosa?

Como los otros días, a la hora dicha, ella cuelga.

   El hombre se encuentra de nuevo solo con el teléfono en la mano, en ese momento se puso a llorar fuerte y a gritar también, solo en su apartamento oscuro, las lágrimas caían sobre su boca y sus labios se empaparon de saliva y más lágrimas. Los sollozos duraron largo tiempo, a veces se le escuchaba murmurar "Yo también te amo, yo también..."

   Al día siguiente a la hora dicha, el teléfono permanece mudo, el hombre está frente al teléfono, no se movía, se quedaba inmóvil. Esa noche el teléfono no sonó, ni esa noche ni las dos siguientes tampoco, el hombre se vuelve más y más inquieto, más y más triste también.
   Justine le hacia falta.

   La cuarta noche, a la hora dicha, el teléfono suena. Él descuelga muy rápido y pregunta:

- ¿Eres tu Justine? ¿eres tu?

   Nadie responde, pero él sabia que era ella, él lo sabía, la escuchaba respirar, cerca, cerca de él, en su oído.

Y él quizo decirle:


- Tengo ganas de darte besos de mariposas al rededor de tus orejas, como un gatito.
- Entonces es eso, ¿Tu quieres hacer el amor conmigo? - dice ella.
- ¡Eh no! ¡No! - dice él - ¡no! Justine no es eso, es solo...

   Pero ella cuelga violentamente o simplemente él no lo sabrá nunca. Y se dió cuenta que no debió haber dicho eso, así. No era lo que Justine esperaba de él.
   Él se dijo que todo ésto no era tal vez más que un sueño, pero no estaba seguro, no era su vida, no era la vida de hoy día, ni aquella de ayer, será seguramente aquella de mañana, aquella donde todo irá bien, en donde todo sería como antes...

   Cerca del hombre sentado, en el pasadizo, en la oscuridad, había una mesa de noche pequeña donde reposaba delicadamente una especie de torniquete de caucho beige, un encendedor con los extremos de algodón; había también una cuchara sucia en un vaso de agua, evidentemente también una jeringa.








Nicola Sirkis