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miércoles, 16 de julio de 2014
La Muerte Desafiada Por Mil Cortes
"Nací rodeada de muerte. Mi madre abortó antes y después de tenerme a mí, y yo nací asfixiando a mi hermano gemelo. Cuando yo tenía seis años, mi abuela, una cruel bruja siciliana de pelo largo y cano que olía a alcanfor, murió en la cama mientras dormía a mi lado. Años después, el diabólico eco de sus espantosas risotadas seguía persiguiéndome por la despensa del sótano. También mi madre vivió rodeada de muerte: de once hermanos y hermanas, sólo tres llegaron a adultos. Pulmonía. Tuberculosis. Cáncer. Diabetes. Derrame cerebral. Una prole bien enfermiza.
Mis años de escuela transcurrieron en la ciudad donde Kenneth Bianchi, que luego sería el Estrangulador de la colina, hizo sus primeros experimentos de asesinato por lujuria. Cada mes, los escabrosos detalles sobre su última victima, siempre una preadolescente de mi edad, aparecían en las noticias de la noche o en la portada de la prensa diaria, añadiendo otra marca en un mapa de cadáveres que yo estaba segura de ser la siguiente en ampliar. Años más tarde sobreviví a una racha de asesinatos inducidos por el consumo de cocaína, cometidos por el satánico rompecorazones Richard Ramirez, a quien se le debieron de cruzar las señales psíquicas cuando en vez de colarse en mi casa y pasar unas horas de asueto con metal duro y carne mullida, dio un giro a la izquierda y marró mi apartamento por tres bloques solamente. Aun así, en aquella época, ya presa de una enfermiza adicción a la adrenalina y con una persistente atracción por el oscuro
magnetismo de la Muerte, sentí como si hubiera pasado muchas noches de luna nueva subyugada por el singular carisma del Merodeador nocturno. Ricky y yo no llegamos a conocernos, pero para mí fue como si hubiéramos salido juntos.
Soy de naturaleza desafiante con la Muerte. He sobrevivido enfermedades que habrían matado a mortales menos resistentes. Una perforación de apéndice; una infección de ganglios linfáticos; E. Coli: «percepción intraoperatoria», resultado de un embarazo ectópico no deseado que reventó y llenó mi cuerpo de pus y de sangre infectada, lo cual me produjo un desmayo del que desperté en una escena de terror, paralizada en medio de una salvaje carnicería practicada por un cirujano ruso en un cochambroso ambulatorio del centro de Los Ángeles, envuelta en una cegadora luz blanca que no era la luz, sino los fluorescentes que colgaban del techo, donde dejé extraviar la mirada mientras daba alaridos en mi interior y rogaba a cada dios, diosa o demonio dignos de ser invocados, y suplicaba a la Muerte, suplicaba alivio, suplicaba que me libraran de lo que pensé que era el castigo supremo del Infierno: atroz dolor físico. Tal es el efecto que produce insuficiente anestesia en una persona.
Me han apuñalado en el vientre, a tres milímetros de provocar una septicemia de páncreas. He sido arrastrada por la fuerza al desierto por un aprendiz de Manson, cuya idea de "Amor a quemarropa" eran manchas de sangre en la arena decolorada por el sol. Me han arrojado a la cabeza una botella de Heineken, con tal fuerza que se rompió. Pasé un encantador fin de semana con un seductor azotacalles que fue arrestado tres días después, acusado de canibalismo. Un sosias de Robert Blake me tuvo secuestrada en un bosque nevado, apuntándome con una escopeta recortada a la sien izquierda, mientras me exigía que le contara tétricos cuentos de hadas, con detalles de una docena de maneras de asesinar a mis hermanas.
En una ocasión conseguí que un yonqui armado se guardara la pipa, diera media vuelta y se fuera a pegarle un tiro a alguien de su barrio. En otra achanté al colgado de crack que me había amenazado con un cuchillo, y lo convencí de que se largara a la parte alta de la ciudad, donde estaban los que valía la pena atracar. Dos veces en dos vuelos transatlánticos he pasado horas retenida en un avión a punto de despegar de un aeropuerto europeo, mientras perros policía rastreaban explosivos entre los equipajes de la bodega. Y todo eso fue sólo a principios de los años ochenta…
Coqueteé con la muerte y la muerte coqueteó conmigo. Pero al igual que ocurre con el amante que te engatusa con infinitas promesas de grandes posibles que luego se quedan en nada, acabas aburrida con las expectativas. Y la fascinación que antes te hacía derretir se va entibiando hasta que te deja fría del todo. Además, la Muerte es para siempre…, pero la Vida… Por mucho que te tortures o pidas a otros que lo hagan por ti y te claven en una cruz, la vida es miserablemente corta. Mierda…, las tortugas de mar viven más tiempo.
Agradezco cada minuto que sigo con vida. Mi ejecución ha sido aplazada numerosas veces. Flirteé con la Muerte, que al final acaba siempre venciendo, pero lo que yo quería de verdad era la VIDA. Una vida al Límite. Necesitaba sensaciones que me obligaran a apreciarlo todo de verdad. Y no dar nada por sentado.
Un amigo me dijo una vez, «Cierra el pico, joder. Lo tienes todo… Has conseguido cada cosa que has deseado. Tanto sexo como podías digerir, todas las drogas que has querido, buenos amigos que te adoran. ¿Qué más quieres?». Mi glotonería era un intento desesperado por sentir algo, lo que fuera. No nací insensible a la vida, pero el trauma del nacimiento, el repetido contacto con la violencia del alcoholismo, la exasperación y la penuria en que deriva, y las noches de horror provocaron un cortocircuito en el disco duro de mis emociones antes incluso de la pubertad. Luché largo y duro para volver a tener sensaciones.
Y es cierto, me gusta llevar la contraria. Por un lado, ME IMPORTA TODO UNA MIERDA. Soy una androide ególatra que a pesar del inminente colapso de su salud física y mental sigue al pie del cañón y se ríe con saña y satisfacción mientras el planeta se derrumba. Por otro lado, la guerra me devasta y me produce trastornos, y estoy profundamente herida por la ignorancia, la estupidez y la ruindad del género humano. Mi compasión es la fuerza que me empuja a dar voz a los hijos asesinados y a las hijas maltratadas, que buscan eternamente amor en el hombre equivocado, porque no aprendieron a amarse ellas mismas, ocupadas como estaban en odiar el mundo y al resto del mundo.
La mayoría de la gente padece de un exceso de emoción. Se obsesionan con pequeñas imperfecciones, se comparan con las irreales imágenes perpetradas por unos medios de comunicación movidos por el famoseo, que anteponen el beneficio al contenido o el significado. El rechazo o la discrepancia les da pánico, temen que disentir de lo establecido, del consenso general, o de la opinión de un amante sobre qué es correcto y qué no hará que el mundo los repudie y los deje en la estacada. Los celos agravan su inseguridad, que a su vez fomenta tan acuciante necesidad de ser comprendidos, que gastarán exorbitantes cantidades de tiempo y de energía en malhumor y berrinches, y en interminables diatribas contra amigos o amantes que no se enteran. Esta energía y esta emoción podrían, y deberían, emplearse más provechosamente en otra parte, en la literatura o el spoken word, por ejemplo, donde nadie está obligado a escuchar o prestar atención. Y si no se enteran, mala suerte."
Lydia Lunch
Medidas Desesperadas, fragmento
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Medidas Desesperadas,
Poemas?
lunes, 25 de junio de 2012
La Floración
de personas semejantes a dioses
en el aire silencioso
le parecería
extraña
a un intruso
de cierto tamaño
pero esto es todo lo que nos ha quedado
para guiarnos
Ahora que Él se ha ido
Jim Morrison
Poemas Ocultos
miércoles, 4 de abril de 2012
Power
Puedo hacer que la tierra se detenga
en su curso, hice
las cosas más remotas, puedo cambiar
el curso de la naturaleza.
Puedo ubicarme en cualquier lugar del
espacio y el tiempo.
Puedo convocar a los muertos.
Puedo percibir sucesos de los mundos,
en lo más profundo y oculto de mi mente,
y en la mente de los demás.
Yo Puedo.
Yo soy.
Jim Morrison
Los poemas ocultos
sábado, 21 de enero de 2012
La Rueda de la Fortuna
Agazapada en el centro de la esfera como una esfinge impasible,
frente a mí el hombre debe interrogarse a sí mismo, ver la muerte
y la promesa de una ida eterna, entrar en los reinos que derivan,
continuar la ascención, hacer más lenta la caída, retornar al origen
aportando la experiencia ganada en el camino.
Cierre de una etapa, purificación de las entrañas,
certitud de un nuevo ciclo, vidas sucesivas,
delimitación de un universo blando, espiral que conduce al ser a su morada.
En el enjambre de astros que giran alrededor de un grito,
son flores fósiles de los budas que muestran el camino,
un río de lava las montañas que parecen sostener el cielo,
la suerte y la desgracia ruedan sumidas en el mismo dado.
En tanto que los cuerpos se hacen blancos y hechan alas,
las palabras se condenan para llover como puñales.
Ruleta de casino sin número premiado, ofrezco la clemencia donde el azar es verdugo.
Subiendo por el lomo de un animal que muerde su cola,
mientras bajo por raíces que son ramas,
piel vacía entre catástrofe y germen, de la materia al alma,
del alma a la materia, mi razón navega abrazada a la locura.
Aunque el mundo tenga la execrable consistencia de los espejismos,
aunque nada parezca ser idéntico a su forma, aunque ningún equilibrio resulte asegurado,
aunque la vida dependa de un capricho inclemente,
para obtener el don prometido busca la manivela que me hace girar.
Si unes tus manos al fondo de la rueda, ellas derramarán el fuego serpentino
capaz de rasgar el velo, para que en el impensable mar se sombras
descubras el paraíso de la totalidad interna:
una serie de vórtices a manera de flores,
gimiendo de éxtasis en la superficie de tu doble.
La razón estrangulada por la luna se convierte en un peligro mortal
al excluirte del destino colectivo: no hay ningún dios más allá de ti mismo.
De féretro en féretro, de cuna en cuna, sueño sin sueños,
cesa de pensar que mis giros son un castigo.
Acepta los fracasos, reconsidera y utiliza lo adquirido,
reposa sobre las aguas primordiales, déjate borrar por la niebla,
no pidas que te amen, tú eres el amor; no pidas que te vean,
tú eres la visión; ahí donde no están tus sentidos ni tus ideas ni tus deseos,
estás tú; eres el parto continuo que no es real,
la muerte y el nacimiento son cambios aparentes.
Tú eres el que cae y tú eres el que danza,
ni arriba ni abajo ni en el centro
eres el canto de la ilusión. Todo rechazo es una oportunidad, todo fracaso un cambio de camino,
todo al final una fiesta...
En el momento del regreso la memoria arde con alegría
de un fuego de artificio. No sólo el mundo va cambiando si no también el ojo que lo mira.
Si un dios me ha lanzado a rodar,
quizás ahora llora implorando que me detenga.
Alejandro Jodorowsky
Yo, el Tarot
martes, 4 de octubre de 2011
Poema sin título
Poca cosa hay
de más valor en nuestro tiempo
que comprender
el talento de la Sustancia.
[...]
Una abeja, una abeja viva,
en el cristal de la ventana, intentando salir,
sentenciada,
no puede comprender.
Stan Rice
Poema sin título
de El progreso del cerdo (1976)
de más valor en nuestro tiempo
que comprender
el talento de la Sustancia.
[...]
Una abeja, una abeja viva,
en el cristal de la ventana, intentando salir,
sentenciada,
no puede comprender.
Stan Rice
Poema sin título
de El progreso del cerdo (1976)
lunes, 3 de octubre de 2011
Fragmentos griegos
En el reluciente verdor del seto,
de la hierba
y de las fresas no comestibles,
las azucenas son blancas, remotas, extremas.
¡Si fueran nuestros guardianes!
Son bárbaras.
Stan Rice
de "Fragmentos griegos"
Cuerpo de trabajo (1983)
de la hierba
y de las fresas no comestibles,
las azucenas son blancas, remotas, extremas.
¡Si fueran nuestros guardianes!
Son bárbaras.
Stan Rice
de "Fragmentos griegos"
Cuerpo de trabajo (1983)
martes, 9 de agosto de 2011
Poema al meterse a la cama
Algunas cosas iluminan la caída de la noche
y de una pena hacen un Rembrandt.
Pero mayormente la velocidad del tiempo
es una broma; para nosotros. La luciérnaga
es incapaz de reír. Qué suerte.
Los mitos están muertos.
[...]
Stan Rice
"Poema al meterse a la cama: Amargura"
Cuerpo de trabajo (1983)
y de una pena hacen un Rembrandt.
Pero mayormente la velocidad del tiempo
es una broma; para nosotros. La luciérnaga
es incapaz de reír. Qué suerte.
Los mitos están muertos.
[...]
Stan Rice
"Poema al meterse a la cama: Amargura"
Cuerpo de trabajo (1983)
Caníbal
Escóndeme
de mí.
Llena esos
agujeros con ojos
porque los míos no son
míos. Escóndeme
cabeza y necesidad
porque no soy bueno
tan muerto en vida
tanto tiempo.
Sé ala y
ocúltame
de mi deseo
de ser
pez pescado.
Aquel gusano de
vino
parece dulce y
me produce
ceguera. Y también
mi corazón esconde
porque tendré, a
este paso, que
comérmelo a tiempo.
Stan Rice
"Caníbal"
Algo de Cordero (1975)
de mí.
Llena esos
agujeros con ojos
porque los míos no son
míos. Escóndeme
cabeza y necesidad
porque no soy bueno
tan muerto en vida
tanto tiempo.
Sé ala y
ocúltame
de mi deseo
de ser
pez pescado.
Aquel gusano de
vino
parece dulce y
me produce
ceguera. Y también
mi corazón esconde
porque tendré, a
este paso, que
comérmelo a tiempo.
Stan Rice
"Caníbal"
Algo de Cordero (1975)
miércoles, 20 de julio de 2011
Una vez las palabras
Una vez teníamos las palabras.
Buey y halcón. Arado.
Había claridad.
Salvajes como cuernos
curvos.
Vivíamos en estancias de roca.
Colgábamos nuestro pelo de las ventanas
y por él subían los hombres.
Un jardín tras las orejas, los rizos.
En cada colina, un rey
de esa colina. Por la noche se tiraba de los
hilos
de los tapices. Los hombres desenmarañados
gritaban.
Todas las lunas se revelaban. Teníamos las
palabras.
[...]
Stan Rice
de "Una vez las palabras"
Muchacho blanco (1976)
Buey y halcón. Arado.
Había claridad.
Salvajes como cuernos
curvos.
Vivíamos en estancias de roca.
Colgábamos nuestro pelo de las ventanas
y por él subían los hombres.
Un jardín tras las orejas, los rizos.
En cada colina, un rey
de esa colina. Por la noche se tiraba de los
hilos
de los tapices. Los hombres desenmarañados
gritaban.
Todas las lunas se revelaban. Teníamos las
palabras.
[...]
Stan Rice
de "Una vez las palabras"
Muchacho blanco (1976)
jueves, 23 de junio de 2011
Pienso en ellos en los muertos
Pienso en ellos en los muertos
En los que vi caer
En los que están grabados en mi alma
En los que aún están cayendo en mis miradas
Vosotros que seguiréis muriendo
Hasta el día en que yo muera.
Vicente Huidobro
En los que vi caer
En los que están grabados en mi alma
En los que aún están cayendo en mis miradas
Vosotros que seguiréis muriendo
Hasta el día en que yo muera.
Vicente Huidobro
Trágico Conejo
Trágico conejo, una pintura,
las orejas apelmazadas verdes como maíz apisonado.
La negra frente apuntando a las estrellas.
Una pintura en mi pared, sola
como los conejos son
y son. Rollizas mejillas rojas,
todo Arte, hocico tembloroso,
un hábit dificíl de romper como no hay.
También tú puedes ser un conejo trágico; verdirroja
tu espalda, azul tu varonil pequeño pecho.
Pero, si alguna vez sientes deseos de convertirte en uno,
cuidado con la Auténtica Carne, te
derribará de tu trágico caballo
y romperá tus trágicos colores como un fantasma
rompe el mármol; tus heridas cicatrizarán
tan deprisa que el agua
tendrá celos.
Conejos en papelblanco pintados
aumentan todos los encantos contra su estirpe silvestre;
y sus orejas maíz apisonado se tornan cuernos.
Así pues, presta atención si la trágica vida se siente bien...
atrapada en una trampa para conejos
con todos los colores como espadas de luz solar,
y tijeras como el Señor Viviente.
Stan Rice
Algo de cordero (1975)
las orejas apelmazadas verdes como maíz apisonado.
La negra frente apuntando a las estrellas.
Una pintura en mi pared, sola
como los conejos son
y son. Rollizas mejillas rojas,
todo Arte, hocico tembloroso,
un hábit dificíl de romper como no hay.
También tú puedes ser un conejo trágico; verdirroja
tu espalda, azul tu varonil pequeño pecho.
Pero, si alguna vez sientes deseos de convertirte en uno,
cuidado con la Auténtica Carne, te
derribará de tu trágico caballo
y romperá tus trágicos colores como un fantasma
rompe el mármol; tus heridas cicatrizarán
tan deprisa que el agua
tendrá celos.
Conejos en papelblanco pintados
aumentan todos los encantos contra su estirpe silvestre;
y sus orejas maíz apisonado se tornan cuernos.
Así pues, presta atención si la trágica vida se siente bien...
atrapada en una trampa para conejos
con todos los colores como espadas de luz solar,
y tijeras como el Señor Viviente.
Stan Rice
Algo de cordero (1975)
martes, 31 de mayo de 2011
La Hamburguesa Asesina
La Hamburguesa Asesina
se sirve aquí.
No hace falta que esperes
a las puertas del Cielo
por una muerte ácima.
Puedes ser un perdido
en esta misma esquina.
Mayonesa, cebollas, predominio de la carne.
Si quieres comerla,
tienes que cebarla.
- Volverás.
- Seguro.
Stan Rice
de "Suite Tejana"
Algo de cordero (1975)
se sirve aquí.
No hace falta que esperes
a las puertas del Cielo
por una muerte ácima.
Puedes ser un perdido
en esta misma esquina.
Mayonesa, cebollas, predominio de la carne.
Si quieres comerla,
tienes que cebarla.
- Volverás.
- Seguro.
Stan Rice
de "Suite Tejana"
Algo de cordero (1975)
martes, 3 de mayo de 2011
Elegía
Dilo
en rítmica
continuidad.
Detalle a detalle,
las criaturas vivientes.
Dilo,
como es debido el ritmo
sólido en la forma.
Mujer. Brazos levantados. Fruta sombría.
Stan Rice
de "Elegía"
Muchacho Blanco (1976)
en rítmica
continuidad.
Detalle a detalle,
las criaturas vivientes.
Dilo,
como es debido el ritmo
sólido en la forma.
Mujer. Brazos levantados. Fruta sombría.
Stan Rice
de "Elegía"
Muchacho Blanco (1976)
miércoles, 6 de abril de 2011
Su parte
Los muertos no comparten.
Aunque extienden su mano hacia nosotros
desde la tumba
(juro que lo hacen),
no te tienden sus corazones.
Tienden sus cabezas,
la parte que mira.
Stan Rice
de "Su parte"
Cuerpo de trabajo (1983)
Aunque extienden su mano hacia nosotros
desde la tumba
(juro que lo hacen),
no te tienden sus corazones.
Tienden sus cabezas,
la parte que mira.
Stan Rice
de "Su parte"
Cuerpo de trabajo (1983)
lunes, 21 de febrero de 2011
Recuperar el cielo
Recuperar el cielo
Recuperar la tierra
Envolver el mundo en ritmos de experiencia
Aprisionar el aire
Con esta carne presurosa
En alas envolventes sobre el ensueño
Y la fuga de las estrellas en el momento en que iban a contar su historia
Vicente Huidobro
Recuperar la tierra
Envolver el mundo en ritmos de experiencia
Aprisionar el aire
Con esta carne presurosa
En alas envolventes sobre el ensueño
Y la fuga de las estrellas en el momento en que iban a contar su historia
Vicente Huidobro
viernes, 11 de febrero de 2011
Cuatro días en otra ciudad
Intentando colocar en un collage coherente la abeja,
el macizo montañoso, la sombra de mi pata...
intentando acoplarlos, enlazadoscon un lógico,
vasto y resplandeciente molecular tejido de
pensamientos
a través de toda sustancia...
Intentando decir que veo en todo lo que veo
el lugar donde la aguja empieza el tapiz,
pero, ¡ah!, todo parece el todo y la parte.
Larga vida al globo el ojo y al corazón lúcido.
Stan Rice
de "Cuatro días en otra ciudad"
Algo de Cordero (1975)
el macizo montañoso, la sombra de mi pata...
intentando acoplarlos, enlazadoscon un lógico,
vasto y resplandeciente molecular tejido de
pensamientos
a través de toda sustancia...
Intentando decir que veo en todo lo que veo
el lugar donde la aguja empieza el tapiz,
pero, ¡ah!, todo parece el todo y la parte.
Larga vida al globo el ojo y al corazón lúcido.
Stan Rice
de "Cuatro días en otra ciudad"
Algo de Cordero (1975)
martes, 1 de febrero de 2011
La Noche
Dsciende el sol por el oeste,
brilla el lucero vespertino;
los pájaros están callados en sus nidos,
y yo debo buscar el mío.
La luna, como una flor
en el alto arco del cielo,
con deleite silencioso,
se instala y sonríe en la noche.
Adiós, campos verdes y arboledas dichosas
donde los rebaños hallaron su deleite.
Donde los corderos pastaron, andan en silencio
los pies de los ángeles luminosos;
sin ser vistos vierten bendiciones
y júbilos incesantes,
sobre cada pimpollo y cada capullo,
y sobre cada corazón dormido.
Miran hasta en nidos impensados
donde las aves se abrigan;
visitan las cuevas de todas las fieras,
para protegerlas de todo mal.
Si ven que alguien llora
en vez de estar durmiendo,
derraman sueño sobre su cabeza
y se sientan junto a su cama.
Cuando lobos y tigres aúllan por su presa,
se detienen y lloran apenados;
tratan de desviar su sed en otro sentido,
y los alejan de las ovejas.
Pero si embisten enfurecidos,
los ángeles con gran cautela
amparan a cada espíritu manso
para que hereden mundos nuevos.
Y allí, el león de ojos enrojecidos
vertirá lágrimas doradas,
y compadecido por los tiernos llantos,
andará en torno de la manada,
y dirá: "La ira, por su mansedumbre,
y la enfermedad, por su salud,
es expulsada
de nuestro día inmortal.
Y ahora junto a ti, cordero que balas,
puedo recostarme y dormir;
o pensar en quien llevaba tu nombre,
pastar después de ti y llorar.
Pues lavada en el río de la vida
mi reluciente melena
brillará para siempre como el oro,
mientras yo vigilo el redil.
William Blake
brilla el lucero vespertino;
los pájaros están callados en sus nidos,
y yo debo buscar el mío.
La luna, como una flor
en el alto arco del cielo,
con deleite silencioso,
se instala y sonríe en la noche.
Adiós, campos verdes y arboledas dichosas
donde los rebaños hallaron su deleite.
Donde los corderos pastaron, andan en silencio
los pies de los ángeles luminosos;
sin ser vistos vierten bendiciones
y júbilos incesantes,
sobre cada pimpollo y cada capullo,
y sobre cada corazón dormido.
Miran hasta en nidos impensados
donde las aves se abrigan;
visitan las cuevas de todas las fieras,
para protegerlas de todo mal.
Si ven que alguien llora
en vez de estar durmiendo,
derraman sueño sobre su cabeza
y se sientan junto a su cama.
Cuando lobos y tigres aúllan por su presa,
se detienen y lloran apenados;
tratan de desviar su sed en otro sentido,
y los alejan de las ovejas.
Pero si embisten enfurecidos,
los ángeles con gran cautela
amparan a cada espíritu manso
para que hereden mundos nuevos.
Y allí, el león de ojos enrojecidos
vertirá lágrimas doradas,
y compadecido por los tiernos llantos,
andará en torno de la manada,
y dirá: "La ira, por su mansedumbre,
y la enfermedad, por su salud,
es expulsada
de nuestro día inmortal.
Y ahora junto a ti, cordero que balas,
puedo recostarme y dormir;
o pensar en quien llevaba tu nombre,
pastar después de ti y llorar.
Pues lavada en el río de la vida
mi reluciente melena
brillará para siempre como el oro,
mientras yo vigilo el redil.
William Blake
sábado, 15 de enero de 2011
Un Sueño
Cierta vez un sueño tejió una sombra
sobre mi cama que un ángel protegía:
era una hormiga que se había perdido
por la hierba donde yo creía que estaba.
Confundida, perpleja y desesperada,
oscura, cercada por tinieblas, exhausta,
tropezaba entre la extendida maraña,
toda desconsolada, y le escuché decir:
"¡Oh, hijos míos! ¿Acaso lloran?
¿Oirán cómo suspira su padre?
¿Acaso rondan por ahí para buscarme?
¿Acaso regresan y sollozan por mí?"
Compadecido, solté una lágrima;
pero cerca vi una luciérnaga,
que respondió: "¿Qué quejido humano
convoca al guardián de la noche?
Me corresponde iluminar la arboleda
mientras el escarabajo hace su ronda:
sigue ahora el zumbido del escarabajo;
pequeña vagabunda, vuelve pronto a casa."
William Blake
sobre mi cama que un ángel protegía:
era una hormiga que se había perdido
por la hierba donde yo creía que estaba.
Confundida, perpleja y desesperada,
oscura, cercada por tinieblas, exhausta,
tropezaba entre la extendida maraña,
toda desconsolada, y le escuché decir:
"¡Oh, hijos míos! ¿Acaso lloran?
¿Oirán cómo suspira su padre?
¿Acaso rondan por ahí para buscarme?
¿Acaso regresan y sollozan por mí?"
Compadecido, solté una lágrima;
pero cerca vi una luciérnaga,
que respondió: "¿Qué quejido humano
convoca al guardián de la noche?
Me corresponde iluminar la arboleda
mientras el escarabajo hace su ronda:
sigue ahora el zumbido del escarabajo;
pequeña vagabunda, vuelve pronto a casa."
William Blake
sábado, 11 de diciembre de 2010
Proverbios del Infierno
En tiempos de siembra aprende, en tiempos de cosecha enseña
y en el invierno goza.
Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.
La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría.
La prudencia es una fea y rica solterona cortejada por la incapacidad.
Quien desea y no actúa engendra la plaga.
El gusano perdona al arado que lo corta.
Sumergid en el río a quien ama el agua.
El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.
Aquel cuyo rostro no irradia luz nunca será estrella.
La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo.
A la atareada abeja no le queda tiempo para la pena.
Las horas de la locura las mide el reloj,
pero ningún reloj puede medir las horas de la sabiduría.
Ningún alimento sano se atrapa con red ni trampa.
En años de escasez, usa número, peso y medida.
No hay pájaro que vuele demasiado alto si lo hace con sus propias alas.
Un cuerpo muerto no venga injurias.
El acto más sublime consiste en poner a otro delante de ti.
Si el necio persistiera en sus necedades llegaría a sabio.
La necedad es el atuendo de la bellaquería, la vergüenza
es el atuendo del orgullo.
Las prisiones se construyen con piedras de Ley; los burdeles
con ladrillos de religión.
La altivez del pavo real es la gloria de Dios.
La lujuria del chivo es la liberalidad de Dios.
La ira del león es la sabiduría de Dios.
La desnudez de la mujer es obra de Dios.
El exceso de pena ríe; el exceso de dicha llora.
El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del mar huracanado
y la espada destructora, son porciones de la eternidad demasiado grandes
para que las aprecie el ojo humano.
El zorro condena a la trampa, no a sí mismo.
El júbilo impregna; las penas engendran.
Dejad que el hombre vista la melena del león y la mujer el vellón de la oveja.
El ave un nido, la araña una tela, el hombre la amistad.
El egoísta y sonriente necio y el necio que frunce malhumorado el ceño han de considerarse sabios, y podrían ser medidos con la misma vara.
Lo que hoy está probado, en su momento era sólo algo imaginado.
La rata, el ratón, el zorro y el conejo vigilan las raíces; el león, el tigre, el caballo
y el elefante vigilan los frutos.
La cisterna contiene; el manantial rebosa.
Un pensamiento llena la inmensidad.
Si estás siempre listo a expresar tu opinión, el vil te evitará.
Todo lo que es creíble, es una imagen de la verdad.
Nunca el águila malgastó tanto su tiempo como cuando se propuso aprender del cuervo.
El zorro se provee a si mismo; pero Dios provee al león.
Piensa por la mañana, actúa a mediodía, come al anochecer y duerme por la noche.
Quien ha sufrido tus imposiciones, te conoce.
Así como el arado sigue a las palabras, Dios recompensa las plegarias.
Los tigres de la ira son más razonables que los caballos de la instrucción.
Del agua estancada espera veneno.
Nunca sabrás lo que es suficiente a menos que sepas lo que es más que suficiente.
¡Escucha los reproches de los tontos! ¡Forman un título real!
Los ojos del fuego, las narices del aire, la boca del agua las barbas de la tierra.
El débil en coraje es fuerte en astucia.
El manzano nunca pregunta al haya cómo ha de crecer, tal como el león no
interroga al caballo sobre cómo atrapar la presa.
Quien recibe agradecido da copiosas cosechas.
Si otros no hubiesen sido tontos, lo seríamos nosotros.
El alma rebosante de dulce deleite jamás será profanada.
Cuando ves un águila, ves una porción de Genio: ¡Alza la cabeza!
Tal como la oruga elige las hojas mejores para depositar en ellas sus huevos,
el sacerdote lanza sus imprecaciones para los más dulces goces.
Crear una florecilla es labor de siglos.
La condena estimula, la bendición relaja.
El mejor vino es el más añejo; la mejor agua, la más nueva.
¡Las plegarias no aran! ¡Los elogios no cosechan!Las alegrías no ríen. Las tristezas no lloran.
La cabeza lo Sublime; el corazón, lo patético; los genitales, la Belleza;
manos y pies la Proporción.
Como el aire al pájaro o el agua al pez, así es el desprecio para el despreciable.
El cuervo quisiera que todo fuese negro; el búho, que todo fuese blanco.
La exuberancia es belleza.
Si el león recibiese consejos del zorro, sería astuto.
El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del Genio.
Mejor matar a un niño en su cuna que alimentar deseos que no se llevan a la práctica.
Donde no está el hombre, la naturaleza es estéril.
La verdad nunca puede decirse de modo que sea comprendida sin ser creída.
¡Suficiente! o demasiado.
William Blake
y en el invierno goza.
Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos.
La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría.
La prudencia es una fea y rica solterona cortejada por la incapacidad.
Quien desea y no actúa engendra la plaga.
El gusano perdona al arado que lo corta.
Sumergid en el río a quien ama el agua.
El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.
Aquel cuyo rostro no irradia luz nunca será estrella.
La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo.
A la atareada abeja no le queda tiempo para la pena.
Las horas de la locura las mide el reloj,
pero ningún reloj puede medir las horas de la sabiduría.
Ningún alimento sano se atrapa con red ni trampa.
En años de escasez, usa número, peso y medida.
No hay pájaro que vuele demasiado alto si lo hace con sus propias alas.
Un cuerpo muerto no venga injurias.
El acto más sublime consiste en poner a otro delante de ti.
Si el necio persistiera en sus necedades llegaría a sabio.
La necedad es el atuendo de la bellaquería, la vergüenza
es el atuendo del orgullo.
Las prisiones se construyen con piedras de Ley; los burdeles
con ladrillos de religión.
La altivez del pavo real es la gloria de Dios.
La lujuria del chivo es la liberalidad de Dios.
La ira del león es la sabiduría de Dios.
La desnudez de la mujer es obra de Dios.
El exceso de pena ríe; el exceso de dicha llora.
El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del mar huracanado
y la espada destructora, son porciones de la eternidad demasiado grandes
para que las aprecie el ojo humano.
El zorro condena a la trampa, no a sí mismo.
El júbilo impregna; las penas engendran.
Dejad que el hombre vista la melena del león y la mujer el vellón de la oveja.
El ave un nido, la araña una tela, el hombre la amistad.
El egoísta y sonriente necio y el necio que frunce malhumorado el ceño han de considerarse sabios, y podrían ser medidos con la misma vara.
Lo que hoy está probado, en su momento era sólo algo imaginado.
La rata, el ratón, el zorro y el conejo vigilan las raíces; el león, el tigre, el caballo
y el elefante vigilan los frutos.
La cisterna contiene; el manantial rebosa.
Un pensamiento llena la inmensidad.
Si estás siempre listo a expresar tu opinión, el vil te evitará.
Todo lo que es creíble, es una imagen de la verdad.
Nunca el águila malgastó tanto su tiempo como cuando se propuso aprender del cuervo.
El zorro se provee a si mismo; pero Dios provee al león.
Piensa por la mañana, actúa a mediodía, come al anochecer y duerme por la noche.
Quien ha sufrido tus imposiciones, te conoce.
Así como el arado sigue a las palabras, Dios recompensa las plegarias.
Los tigres de la ira son más razonables que los caballos de la instrucción.
Del agua estancada espera veneno.
Nunca sabrás lo que es suficiente a menos que sepas lo que es más que suficiente.
¡Escucha los reproches de los tontos! ¡Forman un título real!
Los ojos del fuego, las narices del aire, la boca del agua las barbas de la tierra.
El débil en coraje es fuerte en astucia.
El manzano nunca pregunta al haya cómo ha de crecer, tal como el león no
interroga al caballo sobre cómo atrapar la presa.
Quien recibe agradecido da copiosas cosechas.
Si otros no hubiesen sido tontos, lo seríamos nosotros.
El alma rebosante de dulce deleite jamás será profanada.
Cuando ves un águila, ves una porción de Genio: ¡Alza la cabeza!
Tal como la oruga elige las hojas mejores para depositar en ellas sus huevos,
el sacerdote lanza sus imprecaciones para los más dulces goces.
Crear una florecilla es labor de siglos.
La condena estimula, la bendición relaja.
El mejor vino es el más añejo; la mejor agua, la más nueva.
¡Las plegarias no aran! ¡Los elogios no cosechan!Las alegrías no ríen. Las tristezas no lloran.
La cabeza lo Sublime; el corazón, lo patético; los genitales, la Belleza;
manos y pies la Proporción.
Como el aire al pájaro o el agua al pez, así es el desprecio para el despreciable.
El cuervo quisiera que todo fuese negro; el búho, que todo fuese blanco.
La exuberancia es belleza.
Si el león recibiese consejos del zorro, sería astuto.
El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del Genio.
Mejor matar a un niño en su cuna que alimentar deseos que no se llevan a la práctica.
Donde no está el hombre, la naturaleza es estéril.
La verdad nunca puede decirse de modo que sea comprendida sin ser creída.
¡Suficiente! o demasiado.
William Blake
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Aparición Urbana
¿Surgió de bajo tierra?
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos,
herido,
malherido,
inmóvil,
en silencio,
hincado ante la tarde,
ante lo inevitable,
las venas adheridas
al espanto,
al asfalto,
con sus crenchas caídas,
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo,
casi azul de tan blanco.
Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel.
Oliverio Girondo
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos,
herido,
malherido,
inmóvil,
en silencio,
hincado ante la tarde,
ante lo inevitable,
las venas adheridas
al espanto,
al asfalto,
con sus crenchas caídas,
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo,
casi azul de tan blanco.
Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel.
Oliverio Girondo
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