miércoles, 3 de noviembre de 2010

Aparición Urbana

¿Surgió de bajo tierra?
¿Se desprendió del cielo?
Estaba entre los ruidos,
herido,
malherido,
inmóvil,
en silencio,
hincado ante la tarde,
ante lo inevitable,
las venas adheridas
al espanto,
al asfalto,
con sus crenchas caídas,
con sus ojos de santo,
todo, todo desnudo,
casi azul de tan blanco.

Hablaban de un caballo.
Yo creo que era un ángel.


Oliverio Girondo

sábado, 23 de octubre de 2010

It's Just a Ride



El mundo es como un paseo en un parque de diversiones.
Y cuando decides subirte, piensas que es real, porque así de poderosas son nuestras mentes.
Y el paseo va arriba y abajo, da vueltas y vueltas. Tiene emociones y escalofríos y colores brillantes, y es muy ruidoso y es muy divertido, por un tiempo.
Algunos han estado en el paseo por un largo tiempo y se empiezan a preguntar: "¿Ésto es real o es sólo un paseo?". Y otros se acuerdan y vuelven y dicen: "Hey, no te preocupes, no tengas miedo, nunca, porque... es sólo un paseo". Y nosotros... matamos a esa gente.
"Callenló!", "Hemos invertido mucho en este paseo. Callenló. Miren mis arrugas se preocupación", "Miren mi gran cuenta bancaria y mi familia. Ésto tiene que ser real".
Es sólo un paseo. Pero siempre matamos a esos buenos tipos que intentan decírnoslo, ¿alguna vez lo notaron?.
Y dejamos que los demonios corran libres.
Pero no importa, porque, es sólo un paseo.
Y podemos cambiarlo cuando queramos.
Es sólo una elección. Sin esfuerzo, ni trabajo, ni empleos, sin ahorrar dinero.
Una elección, ahora mismo, entre el miedo y el amor.
Los ojos del miedo quieren que pongas cerraduras más grandes en tus puertas, que compres armas y te encierres. Los ojos del amor, en vez, nos ven a todos como uno.
Ésto es lo que podemos hacer para cambiar el mundo, ahora, para un mejor paseo: Tomar todo el dinero que gastamos en armas y defensa cada año, y en vez, emplearlo para alimentar, vestir y educar a los pobres del mundo, lo cual nos sería compensado muchas veces. Ni un solo ser humano excluido.
Y podríamos explorar el espacio juntos, por dentro y por fuera, por siempre, en paz!

Es sólo un paseo... es sólo un paseo...



Bill Hicks

viernes, 22 de octubre de 2010

A la Estrella Nocturna

¡Tú, ángel rubio de la noche,
ahora, mientras el sol descansa en las montañas, enciende
tu brillante tea de amor! ¡Ponte la radiante corona
y sonríe a nuestro lecho nocturno!
Sonríe a nuestros amores y, mientras corres los
azules cortinajes del cielo, siembra tu rocío plateado
sobre todas las flores que cierran sus dulces ojos
al oportuno sueño. Que tu viento occidental duerma en
el lago. Di el silencio con el fulgor de tus ojos
y lava el polvo con plata. Presto, prestísimo,
te retiras; y entonces ladra, rabioso, por doquier el lobo
y el león echa fuego por los ojos en la oscura selva.
La lana de nuestras majadas se cubre con
tu sacro rocío; protégelas con tu favor.




William Blake

martes, 19 de octubre de 2010

viernes, 8 de octubre de 2010

Sin Título 3




Mira la luna sonriéndo en el ojo del ave que habita en el río.
Huele la hierba reseca del monte cruzando ese valle sombrío.
Siente el susurro del viento cantando en tu pelo esas noches de frío.
Aprecia el momento inminente que llega a tu mente en tu hora de muerte.




Angge Le Bon



jueves, 7 de octubre de 2010

I Was a Teenage Terrorist

   "Yo siempre supe que haría algo ... horrible. Mi poesía adolescente estuvo llena de la rabia amarga. Tomos atroces que celebran parricidio, matricidio y asesinato. Mi primera performance, a los 14, fue en la sala de estar de alguien en Upstate New York. Me invitaron a leer en una fiesta de Acid lanzada por músicos a entradas de Buffalo. Arreglé alguna excusa para aplacar a mis padres, salté sobre el autobús con un bolso lleno de cuadernos y fuí recogida en el Greyhound Station por un guitarrista que esperaba organizar una versión suburbana de la Factory de Warhol. La fiesta estaba en llena de swing. Luces psicodélicas bañaron el cuarto de púrpura, rosado y azul. Alguien enchufó una guitarra. Rejilla, zumbidos repetitivos rizando en regeneración. Alguien más comenzó un embotado enorme sobre los tambores. Agarré el micrófono y comencé a maullar poemas de mis cuadernos andrajosos. Algo sobre matar a tus padres. Era 1973. La terrorista adolecente había sido liberada."


Lydia Lunch





1978 - Teenage Jesus and The Jerks - Orphans b/w Less of Me






Tracklist:
01. Orphans
02. Less Of Me





1979 - Teenage Jesus and The Jerks - Baby Doll






Tracklist:
01. Baby Doll
02. Freud In Flop
03. Race Mixing





1979 - Pre-Teenage Jesus and The Jerks






Tracklist:
01. The Closet
02. Less Of Me
03. My Eyes





1995 - Teenage Jesus and The Jerks - Everything






Tracklist:
01. Red Alert
02. Orphans
03. The Closet
04. Burning Rubber
05. I Woke Up Dreaming
06. Freud In Flop
07. Baby Doll
08. Race Mixing
09. Crown Of Thorns
10. My Eyes
11. Less Of Me
12. Red Alert (Mk. II)





2008 - Teenage Jesus and The Jersks & Beirut Slump - Shut up and Bleed








Tracklist:
01. Red Alert
02. Orphans
03. Burning Rubber
04. The Closet
05. Less Of Me
06. Freud In Flop
07. I Woke Up Dreaming
08. See Pretty (Beirut Slump)
09. Baby Doll
10. Race Mixing
11. Crown Of Thorns
12. Staircase (Beirut Slump)
13. Less Of Me
14. Tornado Warnings (Beirut Slump)
15. My Eyes
16. Case #14 (Beirut Slump)
17. Red Alert
18. I Am The Lord Jesus (Beirut Slump)
19. Sidewalk (Beirut Slump)
20. Burning Rubber
21. Try Me (Beirut Slump)
22. The Closet
23. Eliminate By Night
24. I Wok Up Dreaming
25. Roll Your Thunder
26. No Morality
27. G-I Blue (Beirut Slump)
28. Popularity Is So Boring
29. Red Alert





2009 - Teenage Jesus and the Jerks - Williamsburg Music Hall 2009







Tracklist:
01. Red Alert
02. Less Of Me
03. The Closet
04. Crown Of Thorns
05. Burning Rubber
06. Eliminate By Night
07. Freud In Flop
08. I Woke Up Dreaming
09. Race Mixing
10. Baby Doll
11. Orphans












Teenage Jesus & The Jerks - I Woke Up Dreaming



miércoles, 22 de septiembre de 2010

Justine

   A la hora dicha el teléfono suena. Él descuelga y la vocesita pregunta:


- Me escuchas?
- Te escucho -  responde el hombre.
- Bueno, tengo 11 años, me llamo Justine, soy una chica. Estoy sola en mi casa. 
   No tengo hermana, pero tengo dos hermanos grandes, un gato y muñecas. Mi papá se fué, mi mamá me dijo que está enfermo, actualmente está en una clínica para drogadictos. Lo están curando para que no siga consumiendo drogas, porque él consumía mucho y se notaba siempre, inclusive cuando venía a recogerme al colegio, yo me escondía para que no me vieran con él,  tenía verguenza. Tenía la impresión de que dormía todo el tiempo, hasta cuando caminaba.
   Mi mamá trabaja todas las noches, no la veo nunca porque durante el día ella duerme.
   Es bailarina, mi mamá, baila para los hombres sentados frente a ella, la quieren mucho porque le aplauden siempre; ella me ha dicho éso.
  Pero yo estoy sola en la noche y me aburro, me aburro y me aburro...

   En éste momento, la niña  deja de hablar, ella había contado todo de corrido, rápidamente, sin emoción, casi como si recitara un poema frente a su maestra del colégio.
   El hombre había escuchado todo en silencio.
   Hubo durante un momento este lindo silencio, cada uno de ellos escuchaba del otro el débil ruido de su respiración en el auricular del teléfono.

   Y luego el hombre pregunta:

-¿Pero qué haces sola en la noche cuando te aburres? ¿y tus hermanos, no se ocupan de ti?
- No, nadie se ocupa de mi, yo hago lo que quiero. - hago lo que quiero, dice Justine casi irritada, rompiendo el tono de su pequeña voz - Cuando mis hermanos van a dormir, voy a la habitación de mi madre, abro sus cajones y sus armarios y busco dentro. También me maquillo el rostro como ella y me visto como ella, con sus vestimentas de señora, me pongo un brasier, sabes que ahora ya me están creciendo los pechos  y después fumo cigarrillos, me gusta mucho porque, en el filtro, se quedan las  huellas de mis labios rojos, me gusta eso. Luego me acuesto en la gran cama con Lulú, es mi gato gordo, es de color gris pero no lo quiero porque duerme  todo el tiempo...

   El hombre se imaginaba entonces a esta niña en la cama, maquillada torpemente con un brasier muy grande para ella y...
   Y Justine se pone a susurrar, a hablar bajo en el teléfono...
   Y luego... ella cuelga.
   Y derrepente... - ¡¿Qué...aló, aló?! -

   Al día siguiente, a la hora dicha, el teléfono suena y él descuelga y la linda vocesita pregunta:

- Me escuchas?
El hombre responde:
-  Si te escucho, Justine.
   Esta noche la niña parecia fastidiada , tal vez un poco triste también.
- Bueno, ya no quiero ir más al colegio, no quiero ir más; no tengo ganas, no me gusta nadie ahí, todos son unos cojudos e idiotas, ya no tengo más ganas, se acabó, ya no iré más.
- ¿Pero por qué, ha pasado algo malo hoy dia? - pregunta el hombre.
- No, no ha pasado nada, nada en absoluto, como de costumbre, no pasa nunca nada y me aburro, eso es todo. Allí espero todo el día, y no sucede nada. Espero que el colegio comienze para que se acabe más rápido, pero los días son demasiado largos y nunca acaban. Espero que me llamen al pizarrón pero nunca me llaman. Espero que los muchachos me besen durante el recreo pero no lo hacen o tal vez no saben. Yo espero que me cuenten cosas imposibles pero me enseñan cosas estúpidas.
   Eso es todo, espero allí para nada, todo el día porque no sucede nada y no me gusta que no pase nada, no me gusta ésto, tengo la impresión de que no existo. Ya no iré más.
- Pero, tú no puedes dejar de ir al colegio, Justine, necesitas aún aprender, tú eres como todas las niñas y los niños de tu edad, eres aún muy pequeña - dice el hombre, inquieto - ¿y qué vas a hacer entonces si ya no vas?
- Iré a quemar todas mis muñecas en un campo grande de trigo, éso es lo que voy a hacer - dice ella casi amenazante - Oh ¡mejor no, las haré asar en el horno de la cocina, sí! éso es, las amarraré a las cuatro encima del quemador, después de haberlas desnudado, y luego prenderé el horno, lo pondré a 250º y las veré a través del vidrio, miraré como sufren, ¡oh sí! éso me va gustar,  también ahi pondré a Lulú, al mismo tiémpo, a él también lo amarraré al horno y se quemará también. Eso es lo que haré, será más divertido que el colegio, eso es seguro, bueno, ¡chau!

   Y ella cuelga.

   La niña dijo de nuevo todo tan natural, pero con una voz más excitada y el hombre la había escuchado, como siempre. Al día siguiente, como el día anterior, a la hora dicha, él se acerca al teléfono y espera que timbre.


- Sabes, la única persona que quiero después de mi papá, es mi abuelo, pero él está enfermo también, él está siempre sentado en un sillón, todo el día, está frente a la ventana y observa los pinos del jardín. Pareciera que tratara de hacer algo, se diría que trata de soñar... Tal vez piensa en alguien, pero nadie lo sabe ,porque ya no habla, pero yo se su secreto, yo soy la única que sabe en quién piensa, eso se ve en sus ojos, mi abuela está muerta, entonces... entonces a veces, voy a verle y me siento en sus rodillas y le hago cariño, le digo que lo quiero mucho, es más yo me pongo a propósito un vestido ese día porque yo sé que a él le gusta eso, yo separo un poco las piernas y él me toca debajo, después se duerme. Eso le gusta a mi abuelo, estoy segura, soy feliz esos días y lloro...
   Porque sabes, me siento inútil, ya no tengo  papá, mi mamá está ausente todo el tiempo y a mis hermanos no les importo, entonces me siento inútil, para la vida...

   Y como el día anterior,hubo un silencio, como los demás días hubo un ruido ligero, el aliento dulce de dos respiraciones.


- ¿Me escuchas siempre señor? - pregunta una vocesita al borde de las lágrimas.
- Si te escucho, Justine... - pareciera que él también estaba al borde de las lágrimas.
- Sabes, ¡eh! Mis padres se han separado.

   Y como ayer, ella cuelga, súbitamente.

   Cuando el teléfono timbra al día siguiente, el hombre estaba sentado en el pasadizo, como los otros días. Él había apagado la luz en el apartamento, estaba prácticamente en la oscuridad, que convenía a esta conversación. El tenía unos cuarenta años, tal vez un poco menos, no tenía anillo en el dedo. Estaba vestido simplemente  con un calzoncillo blanco muy grande para él. Él trataría sin duda, como los otras días, de imaginar el rostro, cuerpo, estilo que podría relacionarse con esta voz de niña, esta voz de noche, la voz de Justine.

- Después que mi  papá se fue al hospital, mi mamá va con otros papás... ella hace el amor con ellos, eso pasa siempre los domingos, yo les he visto. Están desnudos en la cama no paran de tocarse y de acariciarse, mi mamá grita con frecuencia, a mi me parece gracioso mirarlos, me escondo detrás de la puerta y veo todo, ellos no me ven, además no les interesa que yo esté ahí o no, ellos creen que duermo en mi habitación.

   La voz casi quebrada, el hombre en la oscuridad pregunta:


- ¿Y tus hermanos, qué piensan de todo ésto?
- ¿Mis dos hermanos mayores? No les importa tampoco, ellos hacen la guerra con las hormigas - responde la niña - Ellos bombardean con fuego a todas las hormigas que hay en el jardín y se queman vivas frente a nuestros ojos, les debe doler mucho porque se retuercen, a mi me gusta mirar éso.
   Mis dos hermanos hacen éso, con botellas vacías de leche, de plástico. Lo ponen al final de un bastón de madera y le prenden fuego. Después hay millares de gotas de fuego que caen sobre las hormigas. Mis dos hermanos dicen que es como en Vietnam, los bombardeos en Napalm, es la guerra contra las hormigas. Cuando ellas reciben la lluvia de fuego, corren por todos los lados, tratan de escapar, pero es imposible; mis hermanos son los más fuertes. Pero es una pena que no se les pueda oír gritar a las hormigas, porque les debe doler mucho. ¿Tu sabes si gritan las hormigas? A mí me gustaría escucharles gritar.
- Sí, sí gritan las hormigas, Justine, pero son tan pequeñas que no puedes escucharles, ¡es una pena!
- Oh sí es una pena.

Luego susurrandole ella le dice de nuevo:


-  Tengo ganas de acostarme contigo, tengo ganas de hacer el amor contigo también, como mamá y los otros, tengo ganas de estar desnudos los dos, que me acaricies y me toques que tengas placer como mamá, sí, tengo ganas de éso, tengo ganas de darte placer. Te amo y de todos modos, cuando me disfrazo como mamá, me masturbo pensando en tí.
- ¿ Tu te haces qué cosa?

Como los otros días, a la hora dicha, ella cuelga.

   El hombre se encuentra de nuevo solo con el teléfono en la mano, en ese momento se puso a llorar fuerte y a gritar también, solo en su apartamento oscuro, las lágrimas caían sobre su boca y sus labios se empaparon de saliva y más lágrimas. Los sollozos duraron largo tiempo, a veces se le escuchaba murmurar "Yo también te amo, yo también..."

   Al día siguiente a la hora dicha, el teléfono permanece mudo, el hombre está frente al teléfono, no se movía, se quedaba inmóvil. Esa noche el teléfono no sonó, ni esa noche ni las dos siguientes tampoco, el hombre se vuelve más y más inquieto, más y más triste también.
   Justine le hacia falta.

   La cuarta noche, a la hora dicha, el teléfono suena. Él descuelga muy rápido y pregunta:

- ¿Eres tu Justine? ¿eres tu?

   Nadie responde, pero él sabia que era ella, él lo sabía, la escuchaba respirar, cerca, cerca de él, en su oído.

Y él quizo decirle:


- Tengo ganas de darte besos de mariposas al rededor de tus orejas, como un gatito.
- Entonces es eso, ¿Tu quieres hacer el amor conmigo? - dice ella.
- ¡Eh no! ¡No! - dice él - ¡no! Justine no es eso, es solo...

   Pero ella cuelga violentamente o simplemente él no lo sabrá nunca. Y se dió cuenta que no debió haber dicho eso, así. No era lo que Justine esperaba de él.
   Él se dijo que todo ésto no era tal vez más que un sueño, pero no estaba seguro, no era su vida, no era la vida de hoy día, ni aquella de ayer, será seguramente aquella de mañana, aquella donde todo irá bien, en donde todo sería como antes...

   Cerca del hombre sentado, en el pasadizo, en la oscuridad, había una mesa de noche pequeña donde reposaba delicadamente una especie de torniquete de caucho beige, un encendedor con los extremos de algodón; había también una cuchara sucia en un vaso de agua, evidentemente también una jeringa.








Nicola Sirkis



miércoles, 8 de septiembre de 2010

Le Amour


Estuve durmiendo por un largo, largo tiempo
y ahora desperté.
Pero miro a mi alrededor y todo me parace extraño...
Ya no reconosco nada!
Excepto a él... a él lo reconoceria siempre... en cualquier lugar... en cualquier tiempo.
A pesar de que siempre cambie de apariencia, sus ojos y su sonrisa siguen siendo iguales.
Las mismas, las de siempre... las que siempre me hacen reconocerlo, reconocerte...
En cualquier lugar... en cualquier tiempo... siempre.



Angge Le Bon

martes, 7 de septiembre de 2010

Le Train

   Hace tiempo, una noche, tomé el tren nocturno. Era invierno, cuando justamente las noches son más largas.

   A esa hora no había prácticamente nadie en la estación, ni en la esquina, casi nadie en el interior del tren; tres o cuatro pasajeros, nadie más, ellos estaban dispersos en el único vagón unido a la locomotora eléctrica. Yo estaba solo en mi compartimiento de tren, el cual felizmente estaba caliente. Las noches de invierno son muy frías.

   Me dormí rápidamente a pesar de la posición incómoda, mecido por el movimiento del tren y el ruido de los rieles, éstos sonaban como los latidos de un corazón, salvo que este corazón latía en tres tiempos, takatak, takatak, takatak... es lo único que se oía, eso era lo único que había para dormirse, a pesar de la incomodidad.

   Ese día, extrañamente, había olvidado mi reloj. Imposible recordar la hora de partida, ni aún cómo logré tomar el tren a tiempo en la estación. Durante la noche, en un momento no sé porqué, me desperté sobresaltado, asustado. Tenía las piernas completamente adormecidas. El tren continuaba su ruta normal.

   Al exteriro del tren de veía oscuro, esta noche era la más oscura del nvierno. Todavía no tenía ninguna noción del tiempo, ¿cuánto tiempo habré dormido? ¿en cuánto tiempo llegaré al final de mi viaje?, decidí entonces salir de mi compartimiento pra estirarme un poco, fumar un cigarrillo y encontrar a alguién que me dijera la hora. El corredor estaba vacío, en todo caso no estaba muy iluminado. Todos los compartimientos del vagón estaban cerrados, ¿dénde se encontraban los demás pasajeros?, tenía la extraña sensación de ser el único pasajero del tren.

   Caminé hasta la locomotora y luego hasta el otro lado del tren, luego regresé y me instalé frete a una ventana y prendí un fósforo para fumar mi cigarrillo. La noche era tan oscura que no se podía ver nada al exterior, ni paisajes, ni siquiera un lugar, ninguna señal de vida de una casa o un pueblo a lo lejos, no se veía nada. Sólo veía mi propio reflejo en el vidrio de la ventana y la humedad eu la recubría, la condensación al interiror del tren y el frío glacial afuera.

   Para pasar un poco el tiempo me divertía haciendo dibujos de círculos con mis dedos. Sin duda tendría que cruzarme con otro pasajero, por lo menos al controlador.

   Pero lástima, nadie... Comenzaba a encontrar el tiempo largo y me aburría, solo en mi corredor frente a la ventana. Sin ningún individuo al horizonte, entonces decidí ir en búsqueda de mis escasos compañeros de viaje - aquellos que yo había visto subir al tren antes de la partida en la estación - deben estar dispersos sin duda en los otros vagones del tren. Comenzé a abrir lentamente el compartimiento vecino al mío, pero estaba vacío, abrí entonces el siguiente, y allí felizmente estaba ocupado, había alguien: era un sacerdote, tenía los cabellos blancos y lentes, él leía tranquilamente la biblia, sentado cerca de la ventana que había cerrado con las cortinas rojas. A su lado había puesto su mano sobre una maletita de cuero oscuro, se había puesto un abrigo de invierno oscuro pero se veía la franja blanca del cuello de su sotana. Me dirijó hacia él disculpándome de molestarlo durante su lectura y le pregunté educadamente si podía decirme la hora... pero ninguna respuesta.

   En el momento cuando le iba a volver a preguntar la hora, él deja su libro y me dirije una rara mirada.

- Hijo mío - me dice - no me gusta que se moleste durante mis lecturas, y de todos modos usted tiene toda la vida para saber la hora, y cuando usted llegue a la destinación usted lo sabrá suficientemente temprano, en tiempo y en hora: ¿soy claro?...

   Había de qué estar desconcertado por la reacción de este sacerdote. Un miembreo de una congrecación monástica, sin duda, o bien un carmelito que vive recluido lejos del mundo civilizado, ignorando el tiempo y hora. Sin embargo, cerrando la puerta, algo me parecía confuso.  Entré entonces al compartimiento siguiente. A pesar de la oscuridad vi a una pareja tiernamente abrazados. Una chica rubia y un muchacho dormido, estaban acostados sobre una banqueta. ¿Estarían ellos en viaje de luna de miel? o tal vez una fuga amorosa, pues ellos no tenían ninguna maleta. Estaban abrigados sólo con sus abrigos, para no tener frío. En todo caso no quería despertarlos.

   Me encontraba en la penumbra del corredor, tenía muchas ganas de saber a qué hora llegaba a mi destino e irme a dormir tranquilamente sin pasarme de mi destinación.

   Ya había visto tres pasajeros, y si no me aquivocaba, no me quedaba más que uno para encontrar e informarme. Sin contar al controlador, quien no se había manifestado todavía, ni el conductor de la locomotora, que estaba en un lugar inaccesible para mi.

- ¡Ah! aí está usted! - me dice - No lo encontré en su compartimiento, ¿es usted el señor Daumal, no?

   Respondí afirmativamente, contento de poder preguntar un poco más de información sobre mi viaje.

- ¡Ah perfecto! perfecto, muy bien, la cuenta es buena ahora - dice él - ¿Tiene usted su título de transporte?

- Estoy muy contento de verlo - le respondo yo. Dándole mi boleto, le rogué que me diera la hora y le pregunté en cuánto tiempo llegaríamos a Brive -.

   El pequeño controlador se fue riéndose vivamente, agarró mi boleto y lo rompió, luego se fue.

   Él aumentó mi sorpresa, y me dirigí hacia él por el corredor, gritando como loco al ver escapar mi única fuente de información.

- ¿No, espere! ¡espere!, deme la hora, se lo ruego, dígame lo que pasa, todo esto es raro...

- ¡Pero no grite así! - me dice, dejando de caminar - No hay nada que saber joven hombre, nada que le interese, no hay más hora, no hay más tiempo, este tren partió para nunca más detenerse y va a continuar toda la noche, esta noche que no acabará jamás. Es ahora una eternidad a la que usted ha subido a bordo para el gran viaje de su vida.

   Y se carcajeaba mucho, luego desapareció sin que yo supiera cómo.

   No, pero está completamente chiflado este controlador, pensaba yo, y me encontré solo y sin suerte, a esperar mi hora en la penumbre del corredor, a juntar los pedazos de mi boleto en el tren, de noche. Esta vez no había duda, pasaba algo anormal; a menos que el sacerdote y el empleado de los caminos de tren sean cómplices, lo que podría ser posible por aquí.

   Desorientado, entré a un compartimiento al azar, me senté sobre una banqueta y cerré los ojos un momento. No me había dado cuenta que el compartimiento estaba ocupado. Entonces una voz se levanta, era una anciana sentada cerda de la ventaa, me miraba, ella tendría al menos 80 años, su cara y sus manos estaban bien arrugadas.

- ¿Usted ha visto también al controlador? - me pregunta ella -

- Si, lo vi - respondo yo, cansado - ¿A dónde va usted señora?

- ¿Yo? Pero yo no voy a ningún lado, como usted ¿el controlador no le ha dicho?

- Si, si - respondo yo, más y más cansado - ¿Y usted puede decirme la hora?

- ¡Oh! lo lamento señor, mi reloj se detuvo ayer y olvidé arreglarlo. Vea usted, me parece que usted se parece a mi hijo ¿no es raro?. Oh, estoy tan nerviosa, porque este viaje que cuento, cualquier cosa. Tengo la impresión de tener 30 años menos, ¿y usted?

 - Adios señora - le respondo educadamente -

   Y dejé el compartimiento.

   En el corredor , encontré a la joven pareja besándose fuertemente, cuando el muchacho se dió cuenta de mi presencia.

- ¿Usted viaja solo?

- Si, pero eso no me molesta - le respondo - voy justamente a encontrar a mi esposa en Brive por las vacaciones de invierno, por otra parte  usted podría darme la hora, eso me arreglaría pues me gustaría saber en cuánto tiempo vamos a llegar, encuentro este viaje muy largo.

- ¡Ah! usted no está informado, como nosotros... la verdad es que luego del choque, lo que nos hizo sentir mejor es que nosotros nos quedaremos juntos, no nos separaremos nunca... para usted es diferente, por supuesto.

   La chica me miraba con una cara llena de compasión.

   En ese momento no pude más, me lanzé sobre la primera señal de alarme a mi puerta. La jalé tan fuerte que la arranqué, me puse a llorar a fondo como un niño. El controlador rápidamete prevenido se dirijió a la joven pareja que trataba de consolarme. Hay que llamar al cura, decía él, sólo él puede ayudar a este señor, yo no puedo hacer más que eso, tengo que terminar mi reporte antes de aprovechar el viaje; por una vez en mi vida no perderé esta ocación.

   Y luego el sacerdote viene a mi encuentro.

- Hijo mío, voy a anunciarle una buena noticia, una muy buena noticia, al fin una buena notocia para mi, para nosotros y tal vez una mala noticia para usted.

- Yo... yo no comprendo, padre.

- Este tren no va, efectivamente, a ningún lado y el día no se levantará tampoco, pero el tren continuará avanzando, usted está sobre la ruta hijo mio, sobre la ruta. ¿Usted no se ha dado cuenta?

- Bueno, ¿de qué?

- Que el tren se había descarrilado.

- ¿Pero cuándo?

- Mientras usted dormía sin duda.

- ¿Y encontoces?

- Bueno, USTED ESTÁ MUERTO, todos nosotros estamos muertos aquí.

   ... yo lo miré con ojos redondos, un poco huraño. Era el colmo, me puse a reír como loco y al mismo tiempo lloraba, salí de nuevo al corredor. Acabaré bien por encontrar alguien normal en este puto tren, para informarme...






Nicola Sirkis

miércoles, 28 de julio de 2010

The Immaculate Consumptive






   The Immaculate Consumptive (El Tísico Inmaculado o La Tuberculosis Inmaculada), es el nombre que recibe la breve colaboración entre Lydia Lunch, Nick Cave, Marc Almond y Jim G. Thirlwell, quienes en 1983 se encontraban todos juntos en Londres y que sólo realizaron 3 presentaciones en vivo.
   En Mayo y Junio de ese año Lydia Lunch había estado grabando la película Like Dawn to Dust dirigida por Vivienne Dick en Connemara, Irlanda. En Agosto Jim G. Thirlwell se encontraba grabando su disco Hole y entre Septiembre y Octubre colabora con Nick Cave quien estaba en las grabaciones de su primer álbum, From Her to Eternity, junto a sus The Bad Seeds y a su vez ambos, con Marc Almond colaboraban en el álbum Plays Kickabye de Annie Hogan.
   Todos estos acontecimientos hicieron que estos artistas se reunieran para la presentación de Halloween que Lydia Lunch tenía en el club Dancetaria el 30 y 31 de Octubre en New York, aunque su primer concierto fue realizado el 27 de Octubre en Washington.




              
Lunch (voz/guitarra), Cave (voz/piano), Almond (voz), Thirlwell (voz, saxofón, batería)





1983 - The Immaculate Consumptive




Tracklist:
01. So Your Heart
02. Dead River
03. Go To The Church
04. Misery Loves Company
05. Love Amongst The Ruined
06. You'll Never See Me On A Sunday
07. A Million Manias
08. Halo Flamin' Lead
09. In The Ghetto
10. Body Unknow


Lo quieres? Lo tienes!








Flyers de las 3 presentaciones en vivo

27 de Octubre de 1983



30 de Octubre de 1983



31 de Octubre de 1983